20 de enero de 2017

Capítulo 9

El leve roce de los labios de Martín en sus manos le produjo un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo mientras en su cabeza aparecían las palabras escritas en la nota de su madre: “No te enamores, no te enamores…”. Con un movimiento brusco soltó sus manos y se rodeó el cuerpo con los brazos para protegerse de la sensación de frío que se había apoderado de ella.

Al ver su reacción, Martín sonrió, se quitó la chaqueta del smoking y la colocó suavemente sobre los hombros de Palmira.

- Vayamos dentro, hace algo de frío para ti, dijo Martín, y con una ligera presión en su cintura le invitó a dirigirse hacia la puerta de acceso al salón.

De vuelta a la recepción, Martín le fue presentando a varios de los invitados más importantes, personajes ligados al mundo de la joyería, el diseño y las finanzas, con los que, a partir de ese momento, debería empezar a relacionarse.

De pronto se percató de que Martín no estaba con ella. Giró la cabeza en varias direcciones manifestando muestras de un enorme nerviosismo, hasta que le vio al fondo del salón. Estaba de espaldas y hablaba con aquella misteriosa mujer que le había acompañado a la fiesta. A él no podía verle la cara pero, a juzgar por la expresión de ella, parecía que estaban discutiendo, quizás recriminándola algo.

Martín se dio la vuelta y sonriendo caminó hacia donde se encontraba Palmira.

- Sígueme, quiero presentarte a la persona con la que vas a trabajar codo con codo -ordenó Martín-. Palmira sintió cierta incomodidad por el tono que había empleado. ¿Quién era él para darle órdenes, quién era él para imponerle con quién tenía que trabajar? Pero, a pesar de ello, dirigió obedientemente sus pasos tras los de Martín hasta que estuvieron delante de la mujer con la que acababa de estar discutiendo.

- Palmira, te presento a Alison Clayton. Ella es la Jefa de Proyectos de la Delegación en Chicago y una verdadera experta en el mundo de la joyería. Se instalará aquí en Venecia y te pondrá al día de todos los entresijos de este negocio. Espero que lleguéis a ser, no solo buenas compañeras de trabajo, sino también buenas amigas.

- Encantada de conocerla, dijo Alison esbozando una falsa sonrisa a la vez que le tendía su mano, que Palmira estrechó con verdadera desgana. Realmente, no le había caído nada bien, no le gustaba su forma de mirar, no le gustaba esa permanente expresión de altivez y no estaba dispuesta a trabajar con ella. Eso sería algo que trataría prioritariamente con Martín.

- Igualmente Alison. Espero que su estancia en Venecia sea de su agrado, respondió con forzada cortesía.

Era fácil percibir que a Alison tampoco le agradaba esa situación. Jugaba nerviosamente con la pulsera que lucía en su muñeca derecha a la que hacía girar constantemente. En una de las vueltas se desprendió el cierre y la pulsera cayó al suelo.

Amablemente, Martín se agachó para recogerla y, al colocarla de nuevo en la muñeca de Alison, Palmira percibió en el dorso un tatuaje que reconoció de inmediato: un diamante dentro de un círculo de hojas de laurel. El mismo tatuaje que lucía Andrea y que figuraba como anagrama en las cartas y en la carpeta que le entregó cuando volvían del aeropuerto. Solo que, en este caso, el dibujo contenía un elemento más, un nombre, Lucas.


By Ícaro
Ícaro

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